Ha sido un año trágico para una Galicia que no levanta cabeza. Sin recuperarse todavía de la tragedia del Prestige, de recoger chapapote con sus propias manos, este año los gallegos han tenido que volver a usar sus propios medios para defender lo suyo.
Es habitual que en verano los incendios asolen esta comunidad, pero nadie podía predecir lo que el año 2006 le tenía deparado. Desde el 3 de agosto 1.970 incendios llenaron de fuego los montes gallegos, acabando con la vida de cuatro personas y causando heridas muy graves a otra. La novedad de que los fuegos fuesen cerca de las pueblos y ciudades agravó la situación e hizo verter ríos de tinta sobre la intencionalidad o no de los mismos. Ha habido 62 detenidos, de los que 19 ingresaron en prisión o centros psiquiátricos.
Se ha dado también un baile de cifras entre los políticos. Los extremos los ocupan la Xunta de Galicia, que aporta la cifra de 77.000 hectáreas quemadas (38.500 en Pontevedra, 28.000 en A Coruña, 8.500 en Ourense y 2.000 en Lugo), y el Partido Popular, que afirma que han ardido 175.000 hectáreas. Mientras, La Comisión Europea habla de 88.000. El Ministerio de Medio Ambiente reduce ligeramente esta cifra hasta las 86.033 hectáreas, una cifra muy similar a la que calcula el Centro Europeo de Información Forestal, 86.232 hectáreas. El recuento no se dará por finalizado hasta que la Xunta haga una evaluación sobre el terreno. Una evaluación para la que no se contaba con...
Intensas lluvias y fuerte temporal que azotó Galicia a finales de noviembre. Se desbordaron ríos que arrastraban cenizas de los bosques quemados en agosto, algunos establecimientos perdieron toda la mercancía, quedaron coches enterrados en el lodo en los garajes, el agua que inundaba las calles llegó a alcanzar los 5 metros de altura... La Dirección Xeral de Protección Civil llegó a contabilizar 130 salidas en un día para atender a 551 actuaciones diferentes. El Gobierno central ha recibido 3.000 solicitudes para recibir indemnizaciones por las riadas.
Y nunca mejor dicho:una imagen vale más que mil palabras...